oops, my bad!

Nos enamoramos inmediatamente, de una manera frenética, impúdica, agonizante. Y desesperada, debería agregar, porque este arrebato de mutua posesión sólo se habría saciado si cada uno se hubiera embebido y saturado realmente de cada partícula del alma y el corazón del otro; pero ahí nos quedábamos ambos, incapaces de encontrar esas oportunidades de aparearnos que habrían sido tan fáciles para los chicos callejeros.

—Lolita, Vladimir Nabakov